Pongámonos en situación. Tienes un bar vacío, siempre. Más veces que siempre. De hecho, viene gente a tu bar cuando hay un Madrid-Barsa. Hasta hoy. Hoy decides cambiar esa situación. Vas a luchar contra lo establecido, vas a triunfar. Vas a conseguir vaciarlo forever and ever and ever. Que no te amarguen los futboleros tu dichosa soledad, qué coño.
Cómo hacerlo? Plan maestro. Cuando te pregunten si vas a poner el fútbol, una hora antes de que empiece, dí que sí. Cuando queden 5 minutos para empezar, pones en la tele tu rojadirecta (con dos cojones) y avisas que se va a ver por Internet. A algún cliente le avisaste antes de la jugada, pero le aseguraste que, dónde va a parar, la conexión aguantará sin pausa.
Y claro, ponte a buscar un bar en Gracia a 5 minutos del partido en el que entre un alfiler.
Desenlace?

La mitad de la segunda parte intuida, que no vista. El segundo gol del Barsa, retransmitido desde el bar de al lado. Y encima al final discutiendo con el personal, porque los chavales querían pagar las cervezuelas por separado.
Antológico el partido oiga.
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